Entrevista. Emiliano Arango: “Frubana es muchas compañías en una”.

El CTO de Frubana conversa con GlobalTask y afirma: “La tecnología es un given. Lo único que importa es el negocio”.


Emiliano Arango es CTO de Frubana, scale-up con operación en México, Brasil y Colombia. Antes pasó por Globant, 55 Social, Avenida+ y Rappi en puestos altos de gerencia y dirección de Tecnología. Frubana es parte de la prestigiosa aceleradora Y Combinator, que se interesó en el modelo de logística para frescos de Frubana y su impacto en las industrias de agricultura y restaurantes.

¿Cuáles fueron los principales desafíos que enfrentaron en Frubana al armar el sistema logístico?

La de Frubana es una operatoria muy compleja. Al principio tercerizábamos la logística. Para mí lo que es core business tiene que estar hecho inhouse y uno tiene que tener el ownership. Entonces decidimos armar nuestra propia implementación.

No puedo dar números, pero fue una de las palancas para que Frubana sea profitable en ciudades. Para hacerlo trajimos de Francia a un ingeniero, Tito. PhD y pos-doctorado en logística urbana. Lo pusimos a trabajar en eso. Proyecto de un año, largo, algo que para una startup puede ser difícil.

Cuando nos sentamos a hablar con inversores y nos dicen: “¿Cómo determinan dónde poner una bodega?”, nosotros les mostramos nuestros algoritmos, hacemos una simulación de capilaridad de cobertura para establecimiento de bodegas en puntos neurálgicos y que la logística sea más eficiente y barata.

Un ejemplo de high tech totalmente orientada a generar valor para el negocio. ¿Cómo ves en general esa relación entre tecnología y negocio en Frubana?

Cuando ven el tooling que armaste para tomar decisiones y cómo tecnología trabaja en desarrollar herramientas para mejorar el negocio, a los inversores les explota la cabeza. Hablamos de negocio y de cómo desde la tecnología apoyamos al negocio en todo lo que hacemos. Lo demás, si lo quieren ver, lo tenemos. Pero es un given.

Antes de hacer cualquier cosa preguntamos: ¿esto mejora el negocio en algún punto? Si la respuesta es que no, no se hace. “Che, pero hay deuda técnica.” Qué bueno… En algún momento se atacará. Y cuando no queda otra que matar deuda técnica, lo hacemos entregando valor.

La analogía que hacía Felipe Villamarín (co-fundador de Rappi) está buena. Decía que es como agarrar un Mercedes y tirarlo por la ventana cada 10 minutos, que el equipo de ingeniería no esté haciendo algo para el negocio.

“La analogía que hacía Felipe Villamarín (co-fundador de Rappi) está buena. Decía que es como agarrar un Mercedes y tirarlo por la ventana cada 10 minutos, que el equipo de ingeniería no esté haciendo algo para el negocio.”

Emiliano Arango

¿Cuáles son los diferentes verticales que abarca Frubana?

Frubana es todo. Todos los mayores problemas que tenés en un negocio los tenés en Frubana. Vender frescos es realmente muy difícil. AmazonFresh fracasó, se está yendo. Primero hay que forecastear lo que vas a comprar. Después comprás, pero hay que considerar factores climáticos en el forecast. Por ejemplo, baja un camión del páramo en Colombia, lo agarra una helada y arruina la mitad de la lechuga.

Después hay productos que mutan. Un tomate verde se transforma en un tomate maduro. Tu forecast tiene que entender que hay un SKU que se transforma en otro. Después hay una política de saneamiento de productos.

Por todo esto Frubana es una empresa de logística, warehousing, compras, fresh. Es un ecommerce y además una empresa de finanzas. Es muchas compañías en una. Lo que venimos a arreglar nosotros son dos cosas. Que el campo gane más y que los restaurantes tengan un one-stop-shop.

“Frubana es una empresa de logística, warehousing, compras, fresh. Es un e-commerce y tambien una empresa de finanzas. Hay muchas compañías en una”.

Emiliano Arango

Antes de Frubana estuviste en Globant y en Rappi, ¿cómo fue esa experiencia y qué traés de tu recorrido anterior a Frubana?

Mi carrera profesional arranca verdaderamente en Globant. Estuve 5 años, 2 como arquitecto y después como Technical Director. Ahí empecé a llevar cuentas y a estar del otro lado del escritorio, entendiendo como proveedor las necesidades de los clientes. Por ejemplo, sentarme con el CTO de Disney o hablar con el responsable de presupuesto de JWT. Manejaba cuentas y empezaba a analizar números grandes, proyectos de 2 millones de dólares.

Era empezar a estar en una realidad medio paralela. Podías estar en la oficina de Disney y estar frente al placard de Narnia o los trajes de Jack Sparrow. Nadie entraba ahí. O te podían contar al pasar que los Siete Enanos eran en realidad los siete fundadores de Disney, cada uno con sus personalidades.

Buen fun fact. ¿Y en Rappi?

En Rappi aprendí lo que es una operación 24/7. En Rappi inventamos una framework, junto con mi colega Bilbao. Nosotros decíamos que hacíamos TechOps, Technology and Operations. Una vez que contratás bien la tecnología es un given. Lo único que importa es el negocio. Entonces ya no viene el purista a decir “no hagamos esto que es un hack”. Es al revés, hagamos el hack y si funciona lo robustecemos y lo escalamos. Nosotros construíamos tecnología para mejorar el negocio. Y en la escala de una empresa como Rappi o Frubana, robustecer implica meter ingeniería de verdad.

En un momento había un servicio que tenía 17 mil requests por segundo y teníamos que responder abajo de los 10 milisegundos. Ahí hay que ir abajo, a la matemática, desempolvar los libros de The Art of Computer Programming y ver cómo arreglar la cosa.

“Ya no viene el purista a decir ‘no hagamos esto que es un hack’. Es al revés, hagamos el hack y si funciona lo robustecemos y lo escalamos. Nosotros construíamos tecnología para mejorar el negocio.”

Emiliano Arango

Teníamos un servicio que era un localizador de tiendas en base a latitud y longitud. Tardaba 5 segundos en responder. Nos pusimos a investigar, con un desarrollador increíble, Hernández. Caigo en una implementación de Uber, pero más que nada basado en una librería de Google que se llama S2 Geometry, una implementación de la curva de Hilber. “Es por acá”, dije.

Nos llevó 6 meses, pero pasamos de pagar 130 mil dólares por mes a pagar 2.500 dólares y responder en 8 milisegundos. 700 microsegundos para determinar cobertura, 4 milisegundos para ejecutar la lógica de negocio y 4 milisegundos para escribir el JSON. Fueron proyectos grandes de Rappi que anduvieron muy bien.

¿Cómo fue pasar de Rappi y llegar a Frubana?

Me encuentro con una compañía jóven, había 10 ingenieros. En menos de dos años éramos 200. Costó mucho porque pusimos una vara extremadamente alta. Había que rearmar el producto, hacer un revamp de la compañía, ayudar a pasar Covid.

Todos nuestros clientes, que son restaurantes, estaban cerrados. Hicimos un spin-off, creamos, montamos y ejecutamos una compañía nueva, Tucán. Era un community-selling, empezamos a vender a casas. Swicheamos y fuimos para ese lado.

Después la dimos de baja. Pero tuvimos la capacidad y la agilidad para hacer eso en una semana. Eso fue posible por el equipo que había y que después seguimos construyendo y creciendo en Frubana.

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